Diez años de Salvador Montaner EDU: una década aprendiendo, compartiendo y construyendo educación con propósito

Hoy, lunes 11 de mayo de 2026, celebro el décimo aniversario de Salvador Montaner EDU.

Diez años. Se dice pronto, pero cuando uno mira hacia atrás se da cuenta de todo lo que cabe en una década: aprendizajes, proyectos, cursos, publicaciones, dudas, cambios de rumbo, personas, conversaciones, errores, intuiciones que con el tiempo cobran sentido y decisiones que acaban marcando una trayectoria.

Salvador Montaner EDU nació en 2016 como un espacio personal y profesional desde el que compartir recursos, experiencias y reflexiones sobre educación, tecnología y enseñanza de lenguas. No nació como una marca diseñada desde un despacho ni como una estrategia calculada al milímetro. Nació de una necesidad muy sencilla: ordenar lo que iba aprendiendo, compartirlo con otros docentes y aportar, desde mi experiencia, algo útil a la comunidad educativa.

Con el tiempo, aquel espacio fue creciendo conmigo. Cambiaron las herramientas, cambiaron los temas, cambiaron las necesidades del profesorado y cambió también mi propia mirada sobre la tecnología educativa. Pero hubo algo que permaneció desde el primer día: la convicción de que la tecnología solo tiene verdadero sentido en educación cuando está al servicio de las personas.

Un camino entre lenguas, tecnología y educación

Mi trayectoria profesional siempre ha estado muy ligada a la enseñanza de lenguas, especialmente del inglés, y a la integración de la tecnología en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Antes de que habláramos a diario de inteligencia artificial, ya hablábamos de competencia digital docente, de entornos virtuales, de aprendizaje móvil, de blogs educativos, de AICLE, de materiales digitales, de formación online y de diseño de experiencias de aprendizaje.

Por eso, cuando hoy hablo de inteligencia artificial educativa, no lo hago desde la moda ni desde el entusiasmo superficial por la última herramienta. Lo hago desde un camino previo, desde años de trabajo, investigación, docencia y formación. La IA ha llegado con mucha fuerza, sí, pero para mí forma parte de una evolución natural: la de seguir preguntándonos cómo puede la tecnología ayudar a enseñar mejor, aprender mejor y acompañar mejor.

Durante estos diez años he confirmado algo que considero esencial: innovar no es llenar el aula de aplicaciones. Innovar tampoco es perseguir cada novedad que aparece. Innovar es mirar con honestidad la práctica educativa, detectar necesidades reales y tomar decisiones pedagógicas con criterio.

A veces, la mejor innovación es simplificar.
A veces, es hacer mejores preguntas.
A veces, es diseñar una actividad más clara.
A veces, es acompañar a un docente para que gane confianza.
Y a veces, por supuesto, es incorporar una tecnología nueva, pero solo cuando aporta sentido.

Formar docentes es acompañar procesos, no vender recetas

Una parte muy importante de esta década ha estado dedicada a la formación del profesorado. He tenido la suerte de trabajar con docentes de distintos niveles, contextos e instituciones, tanto en formación presencial como, especialmente, en formación online.

He tutorizado cursos, diseñado materiales, acompañado procesos, evaluado evidencias, dinamizado comunidades y participado en proyectos que me han permitido conocer de cerca las necesidades reales del profesorado. Y si algo he aprendido es que los docentes no necesitan más ruido. Necesitan claridad, criterio, recursos transferibles y acompañamiento honesto.

El profesorado está cansado de discursos grandilocuentes que prometen cambiarlo todo en dos tardes. La educación cambia de verdad cuando hay tiempo para pensar, cuando la formación conecta con el aula, cuando se respetan los ritmos de los centros y cuando se ofrecen herramientas que ayudan, no que complican.

Por eso, en Salvador Montaner EDU siempre he intentado mantener una idea muy clara: formar no es impresionar. Formar es ayudar. Es escuchar. Es ordenar. Es proponer caminos posibles. Es facilitar que cada docente pueda llevarse algo concreto, útil y adaptable a su realidad.

De la competencia digital a la IA educativa

En los últimos años, la inteligencia artificial ha ocupado un lugar central en mi trabajo. Pero no la entiendo como una ruptura con lo anterior, sino como una nueva capa dentro de una conversación educativa que viene de lejos.

La IA nos obliga a repensar muchas cosas: cómo diseñamos tareas, cómo evaluamos, cómo acompañamos al alumnado, cómo protegemos la privacidad, cómo trabajamos la autoría, cómo desarrollamos pensamiento crítico y cómo ayudamos al profesorado a no sentirse desbordado.

Y aquí es donde creo que Salvador Montaner EDU tiene hoy más sentido que nunca. Porque necesitamos espacios que hablen de inteligencia artificial educativa sin humo, sin miedo y sin ingenuidad. Espacios que ayuden a comprender, probar, valorar y decidir. Espacios que pongan la pedagogía por delante de la herramienta.

La IA puede ser una gran aliada, pero no sustituye la mirada profesional del docente. Puede ayudarnos a generar ideas, adaptar materiales, revisar textos, analizar información o diseñar propuestas. Pero la responsabilidad educativa sigue siendo nuestra. El criterio sigue siendo nuestro. La relación con el alumnado sigue siendo nuestra.

Por eso insisto tanto en una idea: no se trata de usar IA por usar IA. Se trata de integrarla de forma crítica, ética, segura y pedagógicamente relevante.

Una marca personal, sí, pero sobre todo una forma de estar

En estos diez años he entendido que una marca personal no es solo un logotipo, una web o una presencia en redes. Una marca personal es una forma de estar. Es lo que uno comparte, lo que defiende, lo que cuida, lo que decide no hacer y la manera en que se relaciona con los demás.

Salvador Montaner EDU es, para mí, una forma de entender la educación desde el compromiso, la curiosidad y la responsabilidad. Es un espacio donde confluyen mi experiencia como docente, mi interés por la tecnología, mi formación académica, mi trabajo en formación del profesorado y mi deseo de seguir aprendiendo.

También es una forma de devolver a la comunidad educativa parte de lo que la comunidad me ha dado. Porque nadie construye una trayectoria solo. Uno aprende leyendo a otros, escuchando a otros, trabajando con otros, equivocándose con otros y compartiendo camino con personas que te ayudan a crecer.

Gracias a quienes habéis formado parte del camino

Un aniversario no se celebra solo. Por eso, este décimo aniversario es también una oportunidad para dar las gracias.

Gracias a quienes habéis leído mis publicaciones, compartido mis recursos, asistido a mis cursos, participado en mis formaciones o confiado en mi trabajo durante estos años.

Gracias al profesorado que sigue buscando maneras de mejorar incluso cuando el día a día no lo pone fácil. Gracias a quienes hacen preguntas incómodas, a quienes dudan, a quienes prueban, a quienes comparten lo que saben y a quienes entienden que educar en tiempos de cambio exige más reflexión que nunca.

Gracias también a las instituciones, universidades, centros de formación, asociaciones y comunidades profesionales con las que he podido colaborar. Cada proyecto, cada curso y cada conversación han dejado algo en el camino.

En este momento tan especial, quiero agradecer también la confianza de José Salvador Mira Gregori y María José Lozano Pérez, asesores técnicos del CEFIRE de IA & PC, por contar conmigo como ponente en esta etapa recién estrenada del centro. Para quienes creemos en una integración responsable y pedagógica de la inteligencia artificial, participar en iniciativas que nacen con vocación de servicio al profesorado es, además de una responsabilidad, una enorme satisfacción.

Y, por supuesto, mi agradecimiento a Miguel Ángel LaFuente, director del CEFIRE de IA & PC, con quien tuve el placer de compartir la mesa redonda híbrida “Liderazgo educativo en tiempos de IA” en el pasado IAEducativaDay3, celebrado en la Universidad de A Coruña. Fue una de esas conversaciones que recuerdan algo importante: que la IA educativa no va solo de herramientas, sino también de visión, liderazgo, criterio institucional y cultura profesional compartida.

Gracias, de manera muy especial, a mi querido amigo y socio Javier Prada Oliva, con quien tengo la suerte de compartir proyectos que hoy forman parte esencial de esta nueva etapa, como INTEDUA e IAEducativa.org. Ser cofundador de estas iniciativas junto a Javier significa mucho más que impulsar espacios sobre inteligencia artificial educativa: significa construir comunidad, sumar criterio, abrir caminos y defender una innovación educativa responsable, útil y profundamente conectada con las necesidades reales del profesorado.

Lo que he aprendido en estos diez años

Si tuviera que resumir algunos aprendizajes de esta década, creo que empezaría por uno muy sencillo: la educación necesita menos espectáculo y más propósito.

Necesita menos titulares exagerados y más conversación serena.
Menos obsesión por la herramienta y más atención a la práctica.
Menos soluciones mágicas y más acompañamiento real.
Menos miedo al cambio y más criterio para decidir qué cambios merecen la pena.

También he aprendido que la formación online puede ser profundamente humana cuando se diseña bien. Que acompañar a distancia no significa estar lejos. Que un buen feedback puede abrir una puerta. Que una comunidad profesional puede sostener mucho más de lo que imaginamos. Y que compartir conocimiento no resta; multiplica.

He aprendido, además, que la tecnología educativa debe ir siempre acompañada de una pregunta ética. No basta con preguntarnos qué podemos hacer con una herramienta. Tenemos que preguntarnos qué debemos hacer, para qué, con qué límites y con qué consecuencias.

Una nueva etapa para Salvador Montaner EDU

Llegar a los diez años no es un punto final. Es una invitación a mirar hacia adelante con más claridad.

La próxima etapa de Salvador Montaner EDU estará muy vinculada a la formación docente, la consultoría en IA educativa, el diseño de itinerarios formativos, la creación de recursos, el acompañamiento a centros e instituciones y la construcción de comunidades profesionales que quieran integrar la tecnología con sentido.

Quiero seguir ayudando a docentes y equipos educativos a pasar del desconcierto al criterio, de la curiosidad inicial a la aplicación responsable, de la herramienta aislada al proyecto pedagógico.

Porque el reto no es que la inteligencia artificial entre en la educación. El reto es cómo entra, para qué entra, con qué garantías y al servicio de qué modelo educativo.

Ahí es donde quiero seguir aportando. Desde la experiencia, desde la humildad de quien sigue aprendiendo y desde la convicción de que la educación necesita voces que unan conocimiento técnico, sensibilidad pedagógica y compromiso ético.

Diez años después

Hoy miro atrás y siento gratitud. Gratitud por el camino recorrido, por las personas encontradas, por las oportunidades vividas y también por los retos que me han obligado a crecer.

Pero, sobre todo, miro hacia adelante.

Diez años después, Salvador Montaner EDU sigue siendo un espacio para aprender, compartir, formar y transformar. Un espacio que ha cambiado mucho desde 2016, pero que conserva intacta su esencia: poner la tecnología al servicio de una educación más consciente, más humana y más útil.

Celebro estos diez años con alegría, con memoria y con ilusión.

Diez años compartiendo.
Diez años aprendiendo.
Diez años acompañando.
Diez años construyendo educación con propósito.

Y ahora, con más ganas que nunca, seguimos.

Autor